Revolución – PETIT COMITÉ

Cuando cumples unos añitos… y ya no te digo los siguientes, parece que se destartala la mitad de la esencia de una vida y a todos nos da por repasar,de arriba abajo, una secuencia tras otra, esa divina juventud que parece que se escurre entre hitos y metas nuevas o que en las revistas sugieren en lecturas varias dignas de coleccionista con síndrome Diógenes o se inclinan por el socorrido suicidio intelectual, reparado únicamente por el amigo doctor, como el mío (Gran Pérez Jiménez, hoy te declaro amor for ever and ever en público, como no…) Así que vas y te fijas en la gravedad como si Newton tuviese la culpa del mundo mundial, revisas todo tu itinerario hasta aquí y piensas en qué leches has invertido el tiempo hasta ahora, no vaya a ser que te pierdas la otra segunda mitad de la vida haciendo el idiota como hasta entonces… La Revolución arde entonces por tus venas que ni que te llamases Terelu (o cualquiera de “las Campos”) y dependiendo el caso, te lanzas a las calles o al gym o a la meditación por el mundo, todo menos que se te escape por los deditos, y a toda velocidad de Concorde, el tiempo, oh! maldito y bendito tiempo!

En los hombres la cosa es peor, pero que mucho peor. Últimamente los tengo analizados y dan para un tomo doble

Y en medio de todo este caos, oh lala… las amigas. Esas que estudiaron aquí y allá, que luego fueron a tu boda o al parto, prácticamente parieron contigo, esas que casi te roban el novio o incluso el marido, o que directamente te lo regalan, ¡el suyo vamos! O las mismas que a veces son el paño de lágrimas o la propia cáscara de cebolla solo de verla entrar por la puerta y, con su actitud, reafirmarte lo de “pues yo estoy muy bien.. eh”. En los hombres la cosa es peor, pero que mucho peor. Últimamente los tengo analizados y dan para un tomo doble. Estos se nos desmadran, se transforman en Bunbury o en el aventurero galán de las series de viajes varias… se les va la pinza a la mitad o les da (como hace días me comento una buena amiga) por tirarse al rollo místico y recorrer el mundo con un colega trascendente, hacerse tatuajes tribales como “un hombre llamado caballo” y convivir tipo “arapajoe” en la alfombra de tu casa a la que te descuides…

Luego están los lamentapenas clásicos (truco habitual para instalarse también en tu sofá) o a los que les da por pensar que todo está por hacer, y lo primero que hacen es deshacerse de ti, que para eso hay que hacer otras cosas… ¡Válgame Dios! (y sin estar en Madrid, jejeje) ESTO amigos lo llaman crisis, mucha crisis…Y ahí, en este caldo de cultivo se encuentra la verdadera REVOLUCIÓN que ha transformado en parte nuestras ciudades, nuestros bares, nuestra vida y hasta la cerveza San Miguel de todaaa la vidaaa para que hoy sea el hit parade de la nueva modernidad atracada entre dos generaciones de “Rolling Stone” como “Dios Manda” en nuestras calles.

Este finde pienso llevar a subir por los caminos del Castillo como si no hubiese un mañana —el glúteo con perspectiva e ilusión quinceañera me lo pide a gritos prácticamente—

Así es como me he sentido esta semana, una de esas en las que te paras, no coges aire, porque no te da el segundero ni para eso, pero sí empiezas a detenerte en los detalles. Esos detalles que me llevaron a ver un agua azul divina en Altea, currando, entre arroz y blanco de casa campera, o a recorrer las Salinas de Santa Pola y su parque natural con mi Rex, un labrador que este finde pienso llevar a subir por los caminos del Castillo como si no hubiese un mañana (el glúteo con perspectiva e ilusión quinceañera me lo pide a gritos prácticamente…)

Pero el finde, este, os ruego que hagáis tres cosas. La primera que no me falléis a la Gala increíble del IV Festival de cine VOLNA que se clausura en el MARQ con la actuación de la increíble ROSER y la proyección de los cortos rodados en estos días por la provincia en Calpe, Alicante, Biar, La Mata, Alcoy… o Benidorm. La segunda, que vayáis a visitar a Jorge al VORAZ, el restaurante revelación que me ha dejado LOCA LOCA LOCA, como la canción, entre texturas y sabores. Y la tercera, que os volváis mas locos con un cocktail del alucinante GEGHAM que en el nuevo espacio MERAKI va a levantar pasiones armenias hasta en el corazón de las estrellas con gusto, como él y que se acaba de inaugurar ayer. Por lo demás, sed muy felices, porque es lo único que la vida no nos dejará en el tintero sino en el recuerdo lleno de sensaciones y en la sangre por cada vena.

Feliz finde.

 

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