La zozobra del PP

Pedro NuñoEmpieza el caso Gürtel devanándose ahora el ovillo de la mecha por Valencia. El invierno tiene el cuerpo helado de un iceberg que asoma siniestra y visible superficie del 11%, pero todavía nada sabemos de los enormes cortantes bajo el agua amenazando con rasgar el hasta ahora invulnerable caparazón del PP. Un Partido Popular gastado por tantos años navegando, más o menos displicente mientras fue gobernando desde el puente de mando sobre el buque Españas al que, tras siglos de travesías, empiezan a crujirle las cuadernas.

“El poder desgasta sólo a quien no lo posee”, Giulio Andreotti. Traducido a román paladino: erosiona más estar en la bancada de la oposición que en los despachos administradores de las decisiones

Decía Giulio Andreotti que “El poder desgasta sólo a quien no lo posee”, lo que traducido a román paladino: erosiona más estar en la bancada de la oposición que en los despachos administradores de las decisiones. Pero éste último dominio, vaya que sí desgasta. Lo demuestra las biografías de grandes estadistas y/o Jefes de Gobierno (Churchill, Nixon, Azaña, etc.) quemados por las urnas tras sus propias glorias pasadas ya caducas. Y, citando ahora al mentado Churchill en una de sus genialidades, hoy mandamientos políticos: “Nuestros adversarios están enfrente, nuestros enemigos atrás”, debemos convenir en que el ataque a la línea de flotación amenazando hundimiento del enorme paquebote político capitaneado por Rajoy, y cuya primera hendidura a popa inundando parte del casco ha sido Catalunya, no la provocó la izquierda, ni los antisistemas de catecismo universitario, sino el mismo centroderecha nacionalista del seny reconvertido al independentismo más voraz de pelas y ultraísta frente a la España borbónica, contra el que nació Ciudadanos: una amalgama de cabreados versus el pujolismo y a la que, en su principio barcelonés, nadie procuraba mayor consideración.

El enemigo no está extramuros de la ideología neocapitalista que se aupara sobre corrupciones y asesinatos bajo la cal viva del declive socialista, sino dentro propiamente y viniendo desde “atrás”

Hoy en Moncloa y en Génova 13, ido Moragas a New York, sus fiduciarios analistas evalúan los últimos daños en el trasatlántico donde cabía variopinto pasaje –desde la extrema derecha hasta la más comedida socialdemocracia a lo anglosajón –, y escrutan el oráculo con sus feos pronósticos demoscópicos lloviendo encuestas. Todas les son adversas. Y es que el enemigo, por fin los peperos deducen el error de su añoso desprecio, no está extramuros de la ideología neocapitalista que se aupara sobre corrupciones y asesinatos bajo la cal viva del declive socialista, sino dentro propiamente y viniendo desde “atrás”: Albert Rivera, Inés Arrimadas y toda una recua de adolescentes en política quieren abordar el barco del centro liberal, pero no sin antes llevárselo a los astilleros para rebautizarlo como Lampedusa (“Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie”).

Y en medio de tanta incertidumbre, la lentísima Justicia, ¡por fin! empieza a quitarle percutores a las bombas retardadas de la pudrición, levantando las alfombras blanqueadas encubridoras del dinero negro, o los vales que explicarán de puño y letra a qué-quiénes manos sucias fueron a parar diezmos, ofrendas y primicias en el reparto del latrocinio público.

Correa, que acudía elegantísimo a bodas comuniones y bautizos del PP más poderoso, es ahora un pálido reo de melena y ropa destejidas

Todos sabemos que el Imperio Británico le debe mucho al pirata Drake, pero también conocemos sus encubiertos armadores en el subrepticio Gobierno de su Graciosa Majestad. Correa, antes, todo un Sir Francis Drake que acudía elegantísimo a bodas comuniones y bautizos (BBC) del PP más poderoso, es ahora un pálido reo de melena y ropa destejidas.

Que la cárcel también desgasta, es algo que tiene claro la Fiscalía cuando se aprietan los grilletes. Correa ya ha empezado a cantar las primeras estrofas contra un atildado Paquito Camps, (también presumía de impoluto), rimando versos anunciadores de epitafio carcelario. Después vendrán los otros descubiertos de la indecencia en B y b, fueran presidentes, consellers, alcaldes o tropa de ediles. La picota ya está clavada en la plaza pública. Esto no ha hecho más que empezar. Los ríos de mierda bajarán desde el Cap i Casal hasta Alicante. Tiempo al tiempo de los jueces.

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