Queridos Reyes Magos:

Manuel Avilés, escritor fondo blanco OPINIÓNMe asombro a mí mismo al verme escribiendo una carta a los reyes magos cuando el ser monárquico no ha sido una de mis cualidades desde nunca. Mi amigo Juan Eslava Galán deja muy claro en una obra  de valor inmenso –«La historia de España contada para escépticos»– que por mucho que farden las monarquías de antigüedad, de pedigrí y de abolengo, de sensatas, de razonables y de fundadas en el Derecho –hasta de Ley natural y de ungidas por Dios se jactan algunas–, si retrocedemos en la historia, todas empezaron con un cacique que era el chulo del poblado, el más sanguinario y el más depredador. Ese era el que se hacía con el poder aunque luego vinieran los obispos y los papas a darle las bendiciones del Altísimo. No nos metemos en más honduras que hoy no va la cosa de clase de historia ni de políticas de acceso y mantenimiento en las poltronas.

Dicen que la Navidad empezó hace dos mil de años con una familia de refugiados  buscando un techo donde dormir sin encontrar quien se lo diera. El mundo ha cambiado poco desde entonces y van a tener razón los griegos cuando afirmaban  -antes de que eso pasara¾ que no hay nada nuevo bajo el sol.

Su mensaje era, efectivamente, revolucionario pero tampoco le hacen tanto caso, no creáis, todo queda en palabras bonitas y pocas realidades

Dicen  que no está del todo claro que vosotros –Melchor, Gaspar y Baltasar– fueseis reyes, ni que fueseis magos, ni siquiera que llegarais a esa cueva pobre en la que nació un niño cuyo mensaje revolucionó el mundo. Su mensaje era, efectivamente, revolucionario pero tampoco le hacen tanto caso, no creáis. Mucho “ama a tu prójimo como a ti mismo”, mucho “da a los pobres lo que tienes y sígueme”, mucho “perdona a los que te ofenden”…pero todo queda en palabras bonitas y pocas realidades. Es más, en la mayor parte de las ocasiones, quienes más se proclaman sus fieles discípulos son los que más lejos están de seguir sus enseñanzas.

Por estas fechas es tradición, de años y años,  que los niños y los no tan niños os escriban cartas pidiendo aquellas cosas con las que sueñan.

Yo  me desengañé hace tiempo porque  -pobre como las ratas, como era en mi infancia-jamás me trajisteis ni un traje de romano como los de las películas, ni un coche teledirigido, ni las flamantes bicicletas que los demás niños exhibían en aquel pueblo de la Andalucía profunda donde los virreyes de Franco eran el alcalde Mehincho,  el cabo Colomera y el cura bribón que solo repartía la leche en polvo de los americanos pero del que nunca supimos qué hacía con el queso.

Se empeñan en algunos sitios en llamarle «Estado español» y se creen que son progres por eso, que eso es ser muy de izquierdas y si dices España incluso te llaman facha

¿Seguro que sois magos y sois poderosos? Sabréis entonces  el complicado momento que atraviesa este país. Seguramente. Hasta es difícil llamarlo España porque un grupo de memos lleva mucho tiempo intentando cambiarle el nombre. Se empeñan en algunos sitios en llamarle «Estado español» y se creen que son progres por eso, que eso es ser muy de izquierdas y si dices España incluso te llaman facha. Claro: los de derechas muy derechas se han apropiado del nombre con tanta banderita y tanta pulsera y tanto sacar pecho en plan patriota. Parece que solo son españoles ellos aunque luego a la hora de pagar impuestos y arrimar el hombro para pagar los gastos que tiene el país, se larguen a sitios más cálidos y más cómodos. Yo qué sé, las Bahamas, por ejemplo, o Panamá, que allí se camufla la pasta y rinde mucho más que aquí. La bandera la llevan fundamentalmente en la billetera.

Este país atraviesa un momento difícil. Reinan el «postureo» y la política plagada de mentiras y los ciudadanos de a pie nos vemos más negros que Baltasar para entender el día a día.

Dicen los de derechas, que gobiernan en minoría pero tan plácidamente, porque las izquierdas son una merienda de negros  –con perdón, Baltasar,  pero es que aquí se usa esa expresión para definir un «pifostio» en el que no hay nadie que se aclare– dicen las derechas, o sea Rajoy y los suyos, que la crisis de Estado solo la puede resolver él. Ahí tiene su gran coartada para no irse cuando la realidad es que con él no hay solución a esa crisis de Estado. No sé si me explico porque con la merienda de negros y con Baltasar igual me he liado un poco. Por si acaso, Baltasar, tú ten especial cuidado porque estos tan católicos y tan cristianos han habilitado una cárcel sin usar en Archidona para meter a negros sin papeles. Espero que para un mago, y rey encima, los papeles no sean un problema porque vosotros hacéis un pasaporte y un permiso de residencia en menos tiempo del que tarda en persignarse un cura loco.

Os habréis enterado -porque los reyes y los magos tienen un servicio de inteligencia importante- de que en Cataluña ha habido un golpe de estado. Sin tiros y sin tanques en la calle como cuando Tejero y Milans del Bosch, pero golpe de estado total. Yo, que me he pasado casi toda mi vida en las cárceles y conozco bien el paño, comparo a los golpistas con los estafadores. El estafador dice que “solo fue un negocio”, “que él quería ganar más de lo que se podía”, que “el negocio era legal pero algo se torció”….y sandeces por el estilo. El golpista dice que son los otros quienes han dado el golpe.

Como dicen ahora los chavales que os escriben cartas: yo es que alucino. Dan un golpe, lo preparan durante años desde sus despachos oficiales, los que mandan no hacen nada por evitarlo y cuando intervienen en el último segundo -hasta Alfonso Guerra dijo que por su complejo de franquistas dejaban hacer- se cubren de gloria y se invisten de salvadores de la patria. Luego convocan elecciones y las pierden estrepitosamente y… ahí siguen como la solución de todos los problemas. Esto no pasa ni en el oriente medio de donde vosotros venís.

Esto va a parecer no el siglo XXI sino el XIX, que había dos golpes o tres cada mes

Se me acaba la carta y no he pedido nada. Tengo que ir deprisa. ¿Los que han organizado un golpe de estado pueden presentarse a las elecciones para seguir urdiendo cuartelazos? Esto va a parecer no el siglo XXI sino el XIX, que había dos golpes o tres cada mes. Si la economía va tan bien como dice Rajoy en sus discursos triunfales, que se note eso en los bolsillos de los «curritos de a pie» y en los de los jubilados, que no ven un duro y sin embargo los millonarios crecen a ritmo de vértigo. Parece que lo de repartir riqueza no va con estos, que ellos bien que cuidan sus sueldos, sus dietas y sus chollos proverbiales. Solo pido que este año todo funcione tan bien como el «Coro del Colegio de Abogados de Alicante» en el que disfrutamos con la música y somos felices como si nos tocara la lotería más que a Fabra.

No digo más porque si sois tan magos y sabéis más por viejos  que por reyes –como el diablo– ya veréis lo que nos hace falta. Personalmente necesito muy pocas cosas y, esas pocas cosas, las necesito muy poco.

Os dejaré en mi ventana unos piononos  –que nombre de pastel tan eclesiástico– y una botella de mistela alicantina para que le deis un tiento.

 

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