No se admiten celíacos

Olga AvellanDeberían indicarlo. Igual que no admiten tarjetas de crédito o que tienen Wifi. Los establecimientos de hostelería que no están preparados para atender a personas con celiaquía deberían hacerlo saber: “No se admiten celíacos”. Porque merecemos poder elegir entre platos con fundamento. Sin gluten, pero con fundamento.

En estos tiempos de Masterchef, Albertos Chicotes y entrevistas entre fogones de un seductor cantante metido a presentador, donde la cocina se ha puesto de moda, resulta chocante que los bares y restaurantes confundan al celíaco con un vegetariano y se escurran el bulto ofreciendo una triste ensalada del tiempo. ¿Tiene pan sin gluten? A veces la pregunta les ofende y hay camareros espabilados que repreguntan: “¿Pero usted ha avisado?” Y así, te devuelven la culpa.

Los hosteleros no saben que en el público especializado hay un nicho de mercado muy importante y poco explotado

Menos mal que está internet. Abrir Google y teclear: restaurante para celíacos. Mi pareja encontró un italiano en la red, de esos que ponen la etiqueta sin gluten. Reserva y me lleva por sorpresa a una agradable cena en un restaurante que no me hará sentir diferente. Llegamos a esa encantadora trattoria, con pegatinas en la puerta de que son aptos para celíacos. Y yo, con la alegría típica de quien se cree aceptada por la sociedad, entro al lugar con una sonrisa. Mesa para dos con vistas al mar. ¿Cerveza sin gluten tiene? ¿No? ¡Ah, bueno, no importa, una tónica está bien! Pero no lo está. En la carta no hay ningún plato con reseña sin gluten. Nada que me haga pensar que soy bienvenida. Seguro que habrá otra carta, pienso, ¡pero no! Al reclamar que hemos sido engañados, sale el cocinero con la solución: “No se preocupen, hacemos unas riquísimas ensaladas, sin gluten”.

Hoy en día resulta fácil encontrar en supermercados toda una gama de productos para celíacos, pero los hosteleros no lo saben. No se dan cuenta de que en el público especializado hay un nicho de mercado. En la Comunidad Valenciana se estima que  cincuenta mil personas son celíacas, y en España unos cuatrocientos mil. Suficientes para llenar restaurantes, aunque solo un 10% de ellos salgan a cenar fuera de casa con sus parejas. Hay mucho trabajo por hacer en una comunidad autónoma que presume de liderar el turismo. Porque ser profesional no significa trabajar muchos años en lo mismo, sino tener la capacidad de satisfacer las demandas.

 

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